“Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo” - Lucas 6, 36

Salmos bíblicos

Autor: José Domingo Correa.

Vivimos una época de grandes contrastes en la que los niveles de violencia alcanzan cotas inimaginables, pero al mismo tiempo muchas personas en todas partes demuestran que en medio de todo esto es posible la compasión. De hecho podríamos afirmar que es el tiempo de la compasión. 

Cuando uno busca el significado de esta palabra se encuentra lo siguiente: “Sentimiento de tristeza que produce el ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo”

Sería un gran disparate en nuestra universidad de inspiración humanista cristiana, o en nuestros lugares de trabajo en general, desconocer el llamado de Jesús a la compasión, especialmente para con las personas con quienes a diario compartimos y donde realmente se pone a prueba nuestra capacidad diaria de compadecer al hermano, compañero y amigo de labor. Junto a nosotros comparten personas que muchas veces están viviendo tristezas o angustias en silencio. 

Una palabra, un gesto, un abrazo o la hermosa actitud de escuchar sin prejuicios, pueden convertirse en el más sublime acto de compasión. Por allí ha de empezar nuestro humanismo, en actos pequeños y sencillos pero cargados de humanidad y compasión.

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