“Yo consulté al Señor y me respondió, me libró de todas mis ansias” - Salmo 33

Salmo33

Autor: José Domingo Correa.

Seguramente hemos oído hablar de los estudios psicológicos que hoy se realizan en torno al problema de la ansiedad, que ha venido a convertirse según los expertos en una de las enfermedades más preocupantes del siglo XXI. 

Sin entrar en descripciones clínicas o médicas del asunto hay que reconocer que se trata de una realidad en nuestros días que en mayor o menor medida afecta nuestra vida diaria. Vivimos un mundo y una época en donde las circunstancias son especialmente particulares y complejas, y cada vez nos quedamos sin las herramientas suficientes para resolver de la manera más adecuada los múltiples retos que a diario debemos enfrentar.

La fe y la confianza en Dios no sólo es una herramienta, es una actitud de vida desde la que podemos aprender a vivir de una manera más serena y tranquila las diversas y convulsas situaciones de todos los días. A veces creemos que nuestras dolencias o enfermedades causadas muchas de ellas por estrés y ansiedad, sólo se remedian con una consulta médica. 

Pero no es suficiente. Mantener buenas relaciones en nuestra vida cotidiana, esforzarnos por vivir de una manera más positiva y optimista, son actitudes que en verdad pueden ayudarnos a mantener una salud integral. 

Además, para el creyente la oración es ese espacio y ese momento diario para vivir el encuentro con Dios que ayuda a serenar el espíritu y la mente, y repetir de vez en cuando desde lo más íntimo del corazón: “todas mis ansias están en tu presencia, Señor”, puede hacer que en nuestro diario vivir tengamos mejor actitud y mejor respuesta a las más diversas y complicadas situaciones.

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